Uno de cada tres jóvenes prefiere hablar con la IA antes que con su familia

Cada vez más jóvenes encuentran en la inteligencia artificial una escucha disponible, inmediata y sin juicios

Tecnología

La inteligencia artificial ha dejado de ser vista únicamente como un recurso para optimizar tareas y mejorar la eficiencia en el trabajo. Hoy comienza a perfilarse también como un nuevo escenario de interacción y conexión emocional entre las personas y la tecnología.

Así lo evidencia el informe Dentsu Creative Trends 2026, el cual señala que el 32 % de los consumidores en el mundo considera que su chatbot de inteligencia artificial lo comprende mejor que su propia familia o sus amigos. Entre los integrantes de la Generación Z, ese porcentaje se eleva al 42 %, lo que confirma una tendencia creciente de conexión emocional con estas tecnologías.

Este fenómeno, que dentsu denomina The AI Situationship, refleja un cambio profundo en la relación entre humanos y tecnología. El 53% de los consumidores ya utiliza plataformas de IA en su vida personal, y el 51% asegura que ahora le hace preguntas a la IA que anteriormente hacía a personas cercanas, lo que plantea nuevos retos para la salud emocional y la cohesión social.

Los jóvenes lideran esta transformación

De acuerdo con el estudio, el 25% de la Generación Z utiliza la IA como forma de apoyo emocional, ya sea para sentirse escuchado, menos solo o recibir orientación. Una cifra que contrasta con apenas el 8% entre los baby boomers. Este comportamiento confirma que la IA está ocupando espacios tradicionalmente reservados a las relaciones humanas.

“La inteligencia artificial está evolucionando más rápido que cualquier tecnología anterior, pero nuestra relación emocional con ella no ha sido suficientemente cuestionada”, anota Diana Triana, Chief Creative Officer de Dentsu. “El reto no saber si la IA puede generar cercanía con las personas, sino qué tipo de vínculos estamos dispuestos a delegar a una máquina”.

El auge emocional de la IA convive con una creciente crisis de confianza digital

Solo el 46% de los consumidores se siente capaz de identificar contenido generado por inteligencia artificial. Al mismo tiempo, investigaciones citadas en el informe muestran que la cantidad de contenido generado por IA ya supera al producido por humanos, afectando la credibilidad y el rendimiento del contenido en buscadores.

A este fenómeno se le suma el crecimiento del llamado “AI slop”: contenido masivo, genérico y de baja calidad. Plataformas como YouTube y Spotify ya han tomado medidas para limitar la monetización de contenido producido de forma automática, mientras que un Estudio de Raptive indica que la confianza del lector disminuye cuando un texto “se siente” generado por IA, incluso si la información es correcta.

Como respuesta, emerge una contracorriente clara: Slowing the Slop. Este consiste en migrar hacia contenidos más lentos, profundos y significativos como reacción a feeds saturados de estímulos rápidos y desechables. De hecho, el informe muestra que el 54% de la Generación Z consume este tipo de contenidos. Para los medios y las marcas tecnológicas, esto redefine el valor de la curaduría, el contexto y la autoría humana.

La tensión entre lo humano y lo artificial también se manifiesta en el auge de los influencers generados por IA, es así como en 2025, artistas, músicos y creadores completamente creados por IA lograron millones de reproducciones en plataformas como Spotify antes de revelar su origen artificial, mientras que avatares hiperrealistas ya participan en campañas de moda, entretenimiento e incluso campañas políticas.

Este avance plantea dilemas éticos inéditos. Según datos de dentsu, el 43% de los consumidores afirma que no sigue ni tiene interés en seguir a influencers creados por IA, mostrando una resistencia significativa, especialmente en occidente. En contraste, países como China e India muestran mayor apertura a estos influencers.

“Estamos entrando en una era donde lo ‘hecho por humanos’ se convierte en un nuevo símbolo de valor”, explica Diana Triana. “Las marcas y plataformas que no definan límites claros entre automatización y autenticidad corren el riesgo de perder credibilidad, incluso si ganan eficiencia”.

Advertencias para el futuro con IA

El informe advierte que el futuro de la IA no será solo técnico, sino emocional y regulatorio. Países como Dinamarca ya han avanzado en debates sobre derechos de imagen, voz y cuerpo frente a sistemas generativos, mientras que marcas globales han comenzado a declarar públicamente su decisión de no utilizar personas generadas por IA en su comunicación.

La IA ya no solo transforma cómo se produce el contenido, sino cómo se construyen vínculos, confianza y autoridad en el entorno digital. “La pregunta ya no es sí la inteligencia artificial puede imitar lo humano, sino qué estamos dispuestos a aceptar como relación, influencia, información y verdad” indica Triana.

Dentsu concluye que el desafío para 2026 será diseñar una tecnología que funcione, pero que también se sienta correcta. En un contexto donde la línea entre lo real y lo artificial es cada vez más difusa, la empatía, la transparencia y la responsabilidad ética serán tan determinantes como el algoritmo.

La inteligencia artificial ya no solo está transformando la productividad, también está redefiniendo la forma en que las personas se relacionan, buscan apoyo y construyen confianza. ¿Estamos preparados para delegar vínculos emocionales a una máquina? Comparta este artículo y abra la conversación sobre el papel que la IA debe ocupar en nuestra vida cotidiana y en el futuro de la sociedad digital.

#InteligenciaArtificial #RelaciónDigital

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