Economía de la atención: por qué hoy cuesta tanto leer una noticia completa

Entre pantallas y notificaciones, leer una noticia completa exige hoy más intención que costumbre

Periodismo

ATENCIÓN DIGITAL. Leer una nota o un artículo periodístico completo se está volviendo cada vez más difícil, y no necesariamente porque las personas hayan perdido interés en informarse. El problema parece más profundo. Buena parte del entorno digital está diseñado para interrumpir, acelerar el consumo de contenidos y fragmentar la atención.

En Colombia, DataReportal reportó 41,7 millones de usuarios de internet al cierre de 2025. A su vez, el Reuters Institute encontró que el 61 % de los colombianos utiliza redes sociales, video o mensajería como fuente de noticias. 

En ese ecosistema, un texto noticioso ya no compite solo con otra información, también pelea con notificaciones, clips, audios, chats, memes y recomendaciones algorítmicas que disputan cada segundo de concentración. 

“Nuestro cerebro se está adaptando a un ecosistema informativo diseñado para la estimulación constante y la gratificación inmediata”, asegura Alix Belinda Castro, directora del programa de Comunicación Social de Areandina, sede Valledupar y añade que esa adaptación ayuda a entender por qué hoy tantas personas saltan de un contenido a otro sin detenerse lo suficiente en una sola lectura. 

El cerebro escanea más y profundiza menos

La docente advierte que el entorno digital también genera sobrecarga cognitiva. En pocos minutos, una persona puede estar expuesta a titulares, videos, alertas, mensajes y comentarios al mismo tiempo. Ante ese volumen de información, el cerebro busca una salida eficiente y tiende a escanear en lugar de profundizar. Por eso, muchas veces el usuario se queda con el titular, el primer párrafo o un resumen, pero no llega hasta el final de la noticia. 

Ese patrón se refuerza por el predominio de formatos breves, visuales y fragmentados. DataReportal mostró en su panorama global de 2024 que el usuario promedio de internet pasa 6 horas y 40 minutos al día conectado y 2 horas y 23 minutos en redes sociales. Cuando la exposición dominante ocurre en ciclos cortos, la mente se acostumbra a identificar palabras clave, imágenes y estímulos rápidos, pero le cuesta más sostener la lectura profunda que exigen un reportaje, una crónica o un análisis económico.  

No significa que las audiencias ya no quieran información rigurosa. Como dice Castro, “la puerta de entrada al contenido ha cambiado”. Es decir, hoy muchas personas llegan primero por un formato corto o resumido y solo profundizan si el tema realmente logra engancharlas. Ese cambio obliga a los medios a combinar titulares claros, contexto inicial fuerte y formatos visuales con contenidos más extensos para quienes deciden quedarse.

 

Cómo recuperar la atención en medio del ruido digital

A esto se suma el efecto de las notificaciones. Cada alerta, mensaje o interacción produce un pequeño estímulo de recompensa que refuerza el hábito de revisar el celular de manera constante. Cuando ese comportamiento se vuelve cotidiano, mantener la concentración en reportajes, análisis económicos o investigaciones periodísticas resulta cada vez más difícil.“Este tipo de atención corta es eficiente para procesar flujos rápidos de información, pero es menos compatible con la lectura analítica que requieren textos complejos”, señala la profesora. 

Le recomendamos: Informe revela el impacto de la IA en el periodismo de Iberoamérica 

La economía de la atención también afecta la calidad del debate público. Si la visibilidad depende de captar interés en pocos segundos, existe una tendencia a simplificar, dramatizar o fragmentar temas complejos. Salud, economía o política terminan reducidos a frases breves, titulares polarizantes o clips aislados que no alcanzan a explicar la profundidad del problema. El resultado, advierte Castro, es un ecosistema donde la conversación pública puede volverse más reactiva que reflexiva. Esto no significa que el periodismo riguroso haya desaparecido, pero sí que hoy debe competir en un entorno dominado por la velocidad”, anota la académica. 

Para el periodismo, el reto no es renunciar a la profundidad, sino rediseñar la entrada al contenido. Titulares claros, contexto inicial fuerte, formatos visuales y una redacción que priorice la información más importante permiten captar atención sin sacrificar rigor. Por eso la escritura de noticias en redes no funciona igual que en la web o en formatos largos. 

¿Qué puede hacer un lector para recuperar concentración?

Castro propone crear espacios de lectura sin interrupciones digitales, silenciar notificaciones y elegir temas de interés para profundizar en ellos. También recomienda una lectura progresiva: empezar con artículos medianos y aumentar gradualmente el tiempo diario. En el hogar, sugiere momentos compartidos de lectura y conversación sobre una noticia. Y rescata el valor del papel: periódicos o revistas impresas, dice, abren más espacio para subrayar, detenerse y pensar. Leer completo, hoy, exige intención. 

Diversificar los formatos también ayuda. Combinar lectura en papel, newsletters, reportajes digitales y análisis de largo aliento puede reducir la fatiga visual y evitar que toda la experiencia informativa dependa del mismo tipo de estímulo. No se trata de idealizar un pasado sin pantallas, sino de entender que la atención también puede entrenarse, así como se entrenó para el consumo rápido. En un entorno que premia la velocidad, volver a leer una noticia completa se convierte en un acto de comprensión, criterio y ciudadanía informada. 

Leer una noticia completa también es una forma de resistir al ruido digital. Si este artículo le ayudó a pensar mejor cómo se informa, compártalo ➡️ con alguien que todavía cree que basta con leer solo el titular.

#EconomíaDeLaAtención #LecturaConCriterio #Areandina

____________________________________

 

Foto de apoyo creada por wayhomestudio en Magnific