CIENCIA Y BIODIVERSIDAD. América Latina registra una caída del 95 % en las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas, alerta WWF.
El tamaño promedio de las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas cayó un 73 %. Así lo advierte el Informe Planeta Vivo 2026 de WWF, publicado este mes y que llama a transformar los sistemas de producción de alimentos, energía y financiación para frenar la pérdida de biodiversidad.
El estudio, elaborado a partir del Índice Planeta Vivo de la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL), analiza 35.803 tendencias poblacionales correspondientes a 5.790 especies de vertebrados. Aunque el panorama es preocupante, el informe también documenta recuperaciones que demuestran que la conservación puede dar resultados cuando se sostiene en el tiempo.
América Latina y el Caribe concentran la mayor caída de poblaciones silvestres
El Informe Planeta Vivo 2026 identifica una reducción especialmente pronunciada en las poblaciones monitoreadas de América Latina y el Caribe, una región fundamental para la biodiversidad mundial. Le siguen África, con una disminución del 80 %, y Asia-Pacífico, con el 49 %.
Por tipo de ecosistema, los ambientes de agua dulce registran el mayor descenso, con un 85 %, seguidos por los terrestres, con el 69 %, y los marinos, con el 59 %.
Estas cifras requieren una precisión importante. El 73 % no significa que haya desaparecido esa proporción de todos los animales del planeta ni que el mismo porcentaje de especies esté al borde de la extinción. El indicador refleja el cambio promedio en el tamaño de las poblaciones estudiadas y evidencia una tendencia global de deterioro.
La pérdida y degradación de hábitats aparecen como las amenazas más frecuentes, seguidas por la sobreexplotación de especies, el cambio climático, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades.
Cambiar los sistemas de energía, alimentación y finanzas es decisivo
El informe señala que la crisis de biodiversidad no puede enfrentarse únicamente mediante la protección de especies o la creación de áreas naturales. También exige revisar las actividades económicas que presionan los ecosistemas.
El sistema alimentario impulsa la transformación y destrucción de hábitats, mientras que la producción de energía basada en combustibles fósiles contribuye al cambio climático. A su vez, las inversiones y los mecanismos financieros pueden seguir respaldando actividades perjudiciales para la naturaleza si no incorporan criterios ambientales.
Entre las oportunidades identificadas están la expansión de las energías renovables, una agricultura que favorezca la biodiversidad, el comercio sostenible, las dietas saludables y la reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos.
El sistema financiero también debe avanzar hacia inversiones que restauren la naturaleza y reconozcan los riesgos económicos asociados a su deterioro.
Kirsten Schuijt, directora general de WWF Internacional, afirma: “La biodiversidad continúa deteriorándose a un ritmo alarmante. Sin embargo, existen razones para la esperanza. El Informe Planeta Vivo 2026 muestra evidencia de que muchas poblaciones de especies están estables o recuperándose y que para mantener y ampliar estos éxitos de conservación, debemos transformar las industrias y sistemas que impulsan la pérdida de naturaleza. El cambio ya está en marcha. Es momento de acelerar estas transformaciones sistémicas y trabajar en armonía con la naturaleza”.
La recuperación de tortugas, atunes y tigres demuestra que aún es posible actuar
Pese al deterioro general, aproximadamente la mitad de las poblaciones incluidas en el índice permanece estable o muestra una tendencia creciente. Entre los casos destacados figuran los tigres, los elefantes del África austral, los atunes rojos y las tortugas verdes marinas.
En 2025, la tortuga verde fue reclasificada de En Peligro a Preocupación Menor en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), un avance que refleja los resultados de esfuerzos sostenidos de conservación.
En Colombia, la restauración de manglares en las costas del Pacífico y el Caribe, la presencia del oso andino en las cordilleras y los jaguares en Casanare también ilustran la importancia de proteger los hábitats y mantener acciones coordinadas.
“La biodiversidad sigue disminuyendo a gran escala, con un énfasis importante en América Latina y el Caribe. Hemos hecho un gran esfuerzo con nuestros aliados técnicos para llegar a la mayor cantidad y calidad de datos que nos permitan analizar los cambios en los tamaños de poblaciones de vida silvestre y entender su relación con los principales sistemas que los afectan y que pueden ser a la vez aceleradores para su conservación: Nos referimos al sistema financiero, al sistema agrícola y de producción de alimentos y al sistema de producción energética”, sostiene Carlos Mauricio Herrera, director de Conservación y Gobernanza de WWF Colombia añadió
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El desafío ahora consiste en convertir los compromisos internacionales sobre biodiversidad y cambio climático en medidas concretas. Proteger la vida silvestre exige decisiones de gobiernos, empresas, entidades financieras y ciudadanos, porque la salud de los ecosistemas también sostiene el acceso al agua, los alimentos y otros recursos esenciales.
La naturaleza todavía puede recuperarse, pero necesita que actuemos a tiempo. Comparta ➡️ esta información y ayudemos a poner la biodiversidad en el centro de la conversación.
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Fuentes de verificación para la edición: Informe Planeta Vivo 2026 de WWF e Índice Planeta Vivo de ZSL.
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