DESARROLLO REGIONAL. Los destinos memorables nacen cuando el turismo conserva la esencia local.
Colombia registró 50,8 millones de viajes de turismo interno durante 2025, un crecimiento de 8,3 % frente al año anterior. Además, el valor agregado del turismo representó 2,4 % de la economía nacional, según la Cuenta Satélite de Turismo del DANE.
Las cifras muestran una oportunidad enorme para los municipios, pero también plantean una pregunta decisiva: ¿cómo lograr que quien llega no se limite a visitar, sino que recuerde, recomiende y quiera regresar?
Para Carlos Mario Vanegas Peláez, gerente de la Agencia de Viajes Turismo Jericó, la respuesta comienza por comprender que el turismo no consiste únicamente en trasladar personas hacia un atractivo. El reto está en conseguir una “experiencia inolvidable por lo buena”, capaz de combinar identidad, historias, sabores, paisajes, conversaciones, hospitalidad y calidad.
La autenticidad convierte la identidad local en una experiencia turística
Un municipio no se vuelve memorable copiando a otros destinos ni construyendo escenarios artificiales para sus visitantes. Su principal diferenciador está precisamente en aquello que no puede reproducirse en otra parte.
Vanegas lo resume en una expresión poderosa, “conservar ese olor a pueblo”. Significa proteger la arquitectura tradicional, las construcciones de tapia y bareque, las costumbres, los relatos y la cotidianidad. También implica permitir que el viajero conozca el lugar como realmente funciona y no únicamente mediante una puesta en escena preparada para los días de mayor afluencia.
Esa autenticidad también se come, se conversa y se recorre. “Un café de origen, un dulce tradicional, un fiambre preparado con productos locales, un museo, una reserva natural o una conversación con sus habitantes pueden terminar teniendo más fuerza en la memoria que una fotografía frente al atractivo más conocido”, afirma el directivo.
Hospitalidad y calidad hacen memorable un destino turístico
La autenticidad, sin embargo, no puede convertirse en excusa para improvisar. Un municipio que aspire a competir como destino debe acompañar su identidad con servicios profesionales, operadores formales y altos estándares en transporte, alojamiento, alimentación y guianza.
Vanegas insiste en que detalles aparentemente pequeños cuentan y enfatiza que, “Una habitación impecable, una cocina limpia, el cumplimiento de un itinerario o un guía que conozca y ame su territorio forman parte de la experiencia tanto como el paisaje. No podemos fallar en nada cuando detrás del viaje existen tiempo, expectativas y ahorros del visitante”.
Pero existe otro componente difícil de medir y todavía más difícil de copiar, la hospitalidad. Hacer sentir al visitante como “un miembro más de la familia”, conversar con él y abrirle espacios de la vida cotidiana puede crear vínculos que ninguna infraestructura logra producir por sí sola.
Turismo sostenible conecta comunidad, patrimonio y economía local
Vanegas sostiene que un municipio puede convertirse en destino turístico internacional sin perder su esencia. “La clave está en conservar su patrimonio, tradiciones, sabores y forma de vida, mientras profesionaliza sus servicios y eleva sus estándares de calidad. Más que parecerse a otros destinos, debe convertir su identidad local en aquello que lo haga único y atractivo ante el mundo”, anota.
También anota que el verdadero éxito aparece cuando el turismo beneficia también a quienes habitan el territorio. Transporte, restaurantes, alojamientos, productores, artesanos, comerciantes y guías pueden formar parte de una cadena de valor que mantiene los recursos circulando dentro de la comunidad.
Para ello resulta fundamental estimular la compra local, conservar los atractivos y procurar que el crecimiento turístico no destruya precisamente aquello que motivó la llegada de los viajeros. La sostenibilidad también significa permitir que los residentes obtengan oportunidades económicas sin sacrificar su tranquilidad, sus tradiciones ni su manera de vivir.
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Por ejemplo, Jericó muestra una idea que puede aplicarse a muchos municipios colombianos. Internacionalizar un destino no significa volverlo menos local. Por el contrario, patrimonio, naturaleza, sabores, memoria y hospitalidad pueden convertirse en sus mejores argumentos ante viajeros que buscan experiencias con identidad.
El desafío, entonces, no es conseguir únicamente que lleguen turistas. Es lograr que se marchen sintiendo que conocieron un lugar verdadero.
¿Qué experiencia de su municipio cree que un visitante jamás debería olvidar? Comparta este artículo ➡️ y ayude a poner en conversación el valor de nuestros territorios.
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Fotos de apoyo tomada por Magnific y Despejando Dudas

