Comunidades del Litoral Pacífico proponen frenar el turismo inconsciente con un modelo centrado en el territorio y la cultura

En el Pacífico, conservar también es una forma de recibir visitantes

Turismo Descomplicado

A medida que el turismo avanza con rapidez en destinos naturales y territorios étnicos de Colombia, comunidades del litoral Pacífico colombiano están alzando su voz para alertar sobre las consecuencias que ese crecimiento puede traer. Al mismo tiempo, están proponiendo una ruta diferente que permita evitar el deterioro ambiental y la pérdida de fuerza de sus formas de gobernanza local.

Esa propuesta se conoce como Turismo Biocultural, una visión que sostiene que el desarrollo turístico no debe seguir guiándose solo por intereses comerciales. Por el contrario, plantea que debe construirse a partir del vínculo entre biodiversidad, cultura, autonomía territorial y bienestar colectivo.

La iniciativa es impulsada por procesos comunitarios de territorios como Buenaventura, Guapi, Tumaco, Nuquí, Bahía Solano, Acandí, en el Territorio del Consejo Comunitario de la Plata Bahía Málaga, donde ya se desarrollan experiencias de turismo conectadas con la conservación, la identidad local y la sostenibilidad.

En ese contexto territorial, Santiago Valencia, Tecnólogo en Guianza Turística, Administrador Turístico y Magíster en Planificación y Gestión del Turismo, líder ambiental y vocero de esta apuesta, señala que, “el problema no es que llegue más turismo, es el tipo de turismo que está llegando. Si no se transforma, puede terminar desplazando comunidades, degradando ecosistemas y convirtiendo la cultura en mercancía. El turismo en Colombia tiene que aprender a respetar el territorio, no a explotarlo”.

El modelo propone tres objetivos centrales:

  • Garantizar la permanencia de las comunidades en sus territorios.
  • Proteger los ecosistemas y bienes colectivos.
  • Desarrollar experiencias turísticas que realmente mejoren la calidad de vida local.

Bajo esta mirada, el turismo deja de verse solo como una fuente de ingresos y empieza a entenderse como una herramienta para ordenar, cuidar y proyectar el territorio. En ese contexto, la gobernanza comunitaria, sus normas, sus procesos organizativos y sus formas de vida adquieren un papel protagónico.

Uno de los logros que deja esta estrategia es el fortalecimiento de la gobernanza ambiental a través del monitoreo comunitario de felinos con cámaras trampa. Este trabajo ha permitido conocer mejor el estado de varias especies clave para los ecosistemas y, al mismo tiempo, tomar decisiones desde las propias comunidades para asegurar un manejo más adecuado del territorio. Gracias a ese seguimiento, se ha logrado registrar la presencia de puma concolor, leopardus pardalis, herpailurus yagouaroundi y jaguar panthera onca. La apuesta, sin embargo, va más allá del turismo. Se trata de consolidar una gobernanza comunitaria que permita impulsar un modelo de gestión turística responsable y comprometido con el cuidado de la vida.

Además, varios de estos procesos hoy se articulan a través de Pacífico Biocultural, la primera plataforma digital creada por empresarios comunitarios del litoral para visibilizar y comercializar sus propias experiencias turísticas.

La iniciativa cobra fuerza en un momento en el que distintas regiones del país enfrentan los efectos del turismo inconsciente presión sobre ecosistemas frágiles, acumulación de residuos, pérdida de prácticas tradicionales, encarecimiento de la tierra y transformación acelerada de la vida comunitaria.

Compartir este artículo también es defender otra manera de hacer turismo en Colombia. Ayude a que más personas conozcan por qué el Pacífico está pidiendo respeto por su territorio, su cultura y su vida.

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Imagen de apoyo captura de pantalla de video de Pacífico Biocultural

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