El anonimato en internet debilita la empatía y abre la puerta al fraude digital que continúa en aumento y afectando a empresas y personas.
En el marco del Mes del Internet Seguro cobra relevancia comprender no solo los riesgos técnicos del entorno digital, sino también las motivaciones y patrones de conducta de quienes perpetran fraudes en línea. Esta mirada resulta fundamental para reforzar las estrategias de prevención y protección de ciudadanos y organizaciones en Colombia.
De acuerdo con Esteban Pinetta, Asesor Estratégico en Delitos Financieros & Riesgo Digital de la firma guatemalteca de aplicativos y seguridad de la información SISAP, “la psicología del estafador no es innata, sino un proceso que se desarrolla a partir de la conjunción de motivación, oportunidad y racionalización del riesgo”. Esta combinación explica por qué los individuos se sienten tentados a cometer fraudes, y por qué el anonimato y la deshumanización que ofrece una pantalla facilitan esta conducta.
Pinetta detalla que la deshumanización digital donde el estafador ve únicamente números o perfiles y no personas reales reduce la empatía y facilita la perpetración de delitos. “La pantalla crea una sensación de seguridad tanto para el estafador como para la víctima, lo que lamentablemente favorece el engaño”, afirma.
Este enfoque psicológico es especialmente revelador en contextos donde los estafadores se organizan en estructuras colaborativas a nivel global, compartiendo herramientas, técnicas y vulnerabilidades para maximizar su impacto y reducir el riesgo de detección.
Según análisis especializados, durante periodos de alta actividad digital, como eventos de compras masivas, los intentos de phishing y fraudes aumentan considerablemente, lo que evidencia una adaptación continua de estas prácticas maliciosas al comportamiento del consumidor.
Además, la prevalencia de fraudes en plataformas sociales o de comunidades (incluidas aplicaciones de citas online) ha aumentado significativamente, con un crecimiento del 64 % en intentos de fraude en este sector en los últimos años, lo que representa un riesgo tangible para quienes utilizan dichos servicios sin medidas de seguridad apropiadas.
La ciberseguridad es un hábito diario que empieza en un clic
Con el objetivo de fortalecer la cultura de seguridad en línea como una responsabilidad compartida y permanente, SISAP motiva a los usuarios y empresas a reforzar sus prácticas de ciber higiene digital y se recomienda:
● Reflexionar antes de compartir información personal en línea.
● Evitar responder a enlaces o mensajes no solicitados.
● Activar métodos de autenticación reforzada en todas las cuentas.
● Capacitar continuamente sobre riesgos emergentes en tecnología y comportamiento digital.
“La clave está en la conciencia digital y en educar a los usuarios para que identifiquen patrones de manipulación y fraude”, anota Pinetta y concluye que, “esto no solo protege los activos financieros, sino también la confianza y bienestar emocional de las personas en el ecosistema digital”.
Entender cómo piensa un estafador digital es el primer paso para no convertirse en su próxima víctima. Comparta este artículo con su equipo, su familia y sus colegas. La prevención comienza con información oportuna y una conversación que puede evitar pérdidas económicas y daños emocionales.
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